Alicia en el Pais de las Maravillas

Lunes, 26 de octubre de 2009 0 Comentarios »

Llega Alicia a una intersección y se encuentra con un gato y le pregunta…

¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
–Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar –dijo el Gato.
–No me importa mucho el sitio… –dijo Alicia.
–Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes –dijo el Gato.
–… siempre que llegue a alguna parte –añadió Alicia como explicación.
–¡Oh, siempre llegarás a alguna parte –aseguró el Gato–, si caminas lo suficiente!
A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta:
¿Qué clase de gente vive por aquí?
–En esta dirección –dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha– vive un Sombrerero. Y en esta dirección –e hizo un gesto con la otra pata– vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.
–Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca –protestó Alicia.
–Oh, eso no lo puedes evitar –repuso el Gato–. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
–¿Cómo sabes que yo estoy loca? –preguntó Alicia.
–Tienes que estarlo afirmó el Gato–, o no habrías venido aqui.
Alicia pensó que esto no demostraba nada. Sin embargo, continuó con sus preguntas:
–¿Y cómo sabes que tú estás loco?
–Para empezar -repuso el Gato–, los perros no están locos. ¿De acuerdo?
–Supongo que sí –concedió Alicia.
–Muy bien. Pues en tal caso –siguió su razonamiento el Gato–, ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco.

Personal

Pablo Neruda

Domingo, 11 de octubre de 2009 3 Comentarios »

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tu has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso.

Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie pudo haberlo sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán. Aprende a nacer del dolor y a ser mas grande, que es el mas grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un títere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer. Tu eres parte de la fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda.

Extraido del blog de Didac lee

Personal